Debido a que mi vida académica ha llegado a su fin, aunque no de una forma oficial, tengo muchísimo tiempo libre, más incluso del normal. Así que aprovechando hoy, que es el famoso día del libro, el cual promulgo a todo ser viviente que no sea de España y porque no, de allí también. Me he sentido inspirada y he decidido dar un pequeño homenaje al 23 de abril, una versión de la conocida leyenda de San Jorge. Los que no la conozcáis, no hay problema, a partir de ahora podréis difundirla por el mundo. A fin de cuentas, es algo que siempre nos hace parecer mas cultos y a la gente le mola el rollo este de que le cuentes historias curiosas de la vida, aunque no lleguen a ningún punto mas que el de alimentar la curiosidad humana.
Como el saber no ocupa lugar y estoy lejos de mi casa, siento un poco esa morriña de las costumbres del hogar y me he visto en la obligación de difundir una pequeña costumbre que tenemos en mi tierra el 23 de abril, día en el que las calles se llenan de puestos y gente regalando rosas y libros por todos lados. Pero para dejar claro el porque de esta tradición, voy a contarlo de una forma gráfica. Así sabréis el porque hoy, tiene sentido regalarle a un amigo, una madre o a tu profesor (pelotillas...) un libro o una rosa.
¡Nosotros no queremos San Valentines, nosotros queremos San Jorges!
Feliz Sant Jordi a todos :*